El Pentágono ha vuelto a cazar a un destacado terrorista en una zona controlada por Turquía. Según el Mando Central de EEUU, Mahir Agal, quien presuntamente trabajaba para desarrollar las redes del Estado Islámico (IS en siglas inglesas) más allá de Irak y Siria, ha sido eliminado en un ataque aéreo estadounidense cerca de la frontera turcosiria. En el mismo golpe una de sus manos derechas ha resultado herido grave.

«Se dedicó una planificación extensiva a esta operación para asegurar su ejecución exitosa. Una revisión inicial indica que no hubo bajas civiles», ha explicado el Mando Central en un comunicado publicado este martes. Por su parte la Defensa Civil Siria, una organización humanitaria que opera sobre el terreno ha explicado que un dron no identificado ha golpeado a una motocicleta en la localidad de Khaltan, al noroeste de la provincia de Alepo y cerca de Yandaris.

No lejos de donde tuvo lugar este último asesinato vio su fin, hace unos meses, Abu Ibrahim Hashimi Quraishi, antiguo líder del Estado Islámico en Siria e Irak. Abu Ibrahim acabó con su vida y con la de parte de su familia durante una redada de las Fuerzas Especiales estadounidenses a su guarida. Mahir Agal tenía un rango inferior. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, había sido un alto mando durante el tiempo en que el IS tuvo en Raqqa la capital de su pseudocalifato.

En 2020, después de que Turquía expulsara a las fuerzas kurdosirias de la región de Afrín, el terrorista se mudó a esa zona, donde halló el amparo de otras milicias islamistas simpatizantes. Finalmente, se puso al frente de una de ellas, Jaish al Sharqiya. EEUU seguía de cerca sus pasos. El mes pasado, otro ataque con dron de Estados Unidos acabó con Abu Hamza el Yemení, capo de Hurras al Din, otra de las milicias extremistas que se han hecho fuertes en las zonas opositoras de Siria.

El Estado Islámico no es lo que era en ese país. Luego de que en 2019 las fuerzas kurdas y una coalición internacional liderada por EEUU redujeran a la nada sus dominios territoriales en Siria e Irak, la organización ha perdido casi todo su poder. Pero sigue siendo letal. Escondidos en las vastas zonas desérticas del este sirio y el oeste iraquí, unos pocos miembros siguen lanzando ataques esporádicos. El mayor de ellos fue el pasado febrero, cuando asaltaron una prisión que albergaba a otros combatientes.

Lejos de Oriente Próximo, sin embargo, la bandera del IS sigue ondeando. En Afganistán, el Estado Islámico en el Jorasán, la rama local, se ha convertido en la amenaza principal de los Talibán. Poco importa su afinidad ideológica. Miembros del IS afgano se han hecho fuertes en el este del país y han provocado matanzas periódicas desde la llegada de los fundamentalistas al poder, hace un año. El Sahel africano es otra de las regiones donde el IS sigue tratando de retener territorios.

Con todo, en su comunicado de este martes, el Mando Central ha recalcado que el IS y otras organizaciones violentas extremistas «continúan representando una amenaza para Estados Unidos y sus aliados». Al Qaeda, ha explicado, ha dado cobijo a miembros del IS en sus áreas bajo control del norte de Siria. El comunicado no hace mención alguna a la vecina Turquía. A finales del pasado mayo, un medio turco aseguró que Ankara había arrestado al último líder del IS en Estambul. Turquía no confirmó la noticia.

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