El Gran Premio de Austria está siendo el último ejemplo de la falta de profesionalidad existente en la FIA, que se está mostrando incapaz de estar a la altura de una competición tan prestigiosa como la Fórmula 1.

No hay nada peor que no querer aprender. Y eso es precisamente lo que la FIA está demostrando una y otra vez en los últimos años. Pero, independientemente de otras cuestiones éticas, es un hecho que a la Federación Internacional de Automovilismo el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 le viene grande.

Sucesos como el del pasado mes de diciembre en Abu Dhabi o los que estamos viendo este año no son más que los últimos ejemplos de una gestión pésima del arbitraje de la categoría. Una categoría que con Charlie Whiting como director de carrera estaba muy lejos de ser perfecta, pero que acostumbraba a ser mínimamente coherente con una forma concreta de hacer las cosas.

Desde el fallecimiento del británico en el Gran Premio de Australia de 2019, ni Michael Masi, ni Niels Wittich, ni Eduardo Freitas han sido capaces de dotar a la Fórmula 1 de una consistencia y coherencia que comienza a dañar seriamente al campeonato.

Hoy blanco, mañana negro

El más evidente defecto de la FIA y su sistema de arbitraje en la Fórmula 1 es la inconsistencia en la toma de decisiones. Lo que en una carrera es sancionable, en la siguiente puede no serlo. Y esto es aplicable a adelantamientos, salidas de pista con reincorporación posterior, movimientos defensivos y cualquier otra circunstancia habitual en la competición del motor.

Tras tomar el relevo de Jean Todt al frente de la FIA el pasado mes de diciembre, Mohammed ben Sulayem anunció a bombo y platillo un nuevo sistema que garantizaría la credibilidad y eficacia del organismo federativo y de la Fórmula 1.

Mohammed ben Sulayem, presidente de la FIA.

Dicho plan se sustentaba en la destitución de Michael Masi como director de carrera y el nombramiento de dos nuevos poseedores de dicho cargo, que se alternarían durante la temporada: Niels Wittich y Eduardo Freitas, provenientes del DTM y el WEC respectivamente.

Además, se crearía una sala virtual de comisarios que asistiría a los comisarios deportivos de cada Gran Premio, contribuyendo así a una toma de decisiones más rápida. Llegados al ecuador de la temporada, ni la coherencia, ni la eficacia, ni la velocidad aparecen por ningún lado.

Déjales correr… estropeando el espectáculo

Otro de los mantras de esta temporada, aunque no durante todos los eventos de la misma (de nuevo la consistencia) es dejar correr a los pilotos y actuar sólo si se producen situaciones potencialmente peligrosas o malintencionadas.

Esto ha desencadenado un nuevo modo de competir en el que el piloto que defiende posición por el interior tiene permitido echar a su oponente de pista si este no ha logrado situar su monoplaza por delante en el momento de llegar al vértice de la curva.

En Silverstone, se produjo un recital de este tipo de maniobras, algo que también vimos en la carrera al sprint de Austria. Una teórica libertad de competición que, en la práctica, hace casi imposible ejecutar un adelantamiento en curva por el exterior (o al adelantado por el interior defenderse a la salida de la misma).

Se acabaron los apasionantes duelos rueda a rueda durante varias curvas. Quien pasa delante, alarga la trazada y echa al otro piloto de pista. Y fin de la maniobra. Además, el atacante se lo piensa mucho antes de intentarlo, pues si no consigue ganar la posición claramente, sabe que acabará en la escapatoria.

Al final, con esta libertad de competición tan particular, los adelantamientos más seguros son los rebases con DRS en plena recta. Muy apasionantes, sí.

¿No te da tiempo? Contrata más gente

Otro asunto que cada vez es más sangrante y sonrojante para la FIA es el de la tardanza en la toma de determinadas decisiones que teóricamente son blanco o negro y no necesitan de las explicaciones de los protagonistas (equipos y pilotos). Hablamos de dos ejemplos muy claros que se han producido en Austria este fin de semana.

El primero, la sanción a Sergio Pérez por exceder los límites de pista en la curva 8 durante la Q2 de la clasificación del viernes. Los límites de pista, en teoría, se controlan electrónicamente, de modo que el sistema avisa a los comisarios de cuándo se exceden y qué piloto lo ha hecho.

Acción – Reacción. Es decir, tal piloto se ha saltado la curva x – tiempo borrado. Y no hay más. La realidad es que, en el caso concreto de Checo el viernes, dicha decisión se dejó conscientemente para después de la Q3. Es decir, el potencial infractor pasó a la ronda final mientras el potencial perjudicado, Pierre Gasly, quedaba eliminado. Finalmente, la sanción a Pérez llegó varias horas después, pero el de AlphaTauri no había tomado parte en la ronda final.

Otro ejemplo: el sábado, durante la carrera al sprint, siete pilotos recibieron mensajes por radio potencialmente ilícitos durante la vuelta de formación de la parrilla. La dirección de carrera comunicó este suceso una vez terminada la carrera y la decisión bastante tiempo más tarde.

¿Cuál ha sido la justificación de la FIA para semejantes retrasos? Que había muchas situaciones que monitorizar y no daba tiempo a hacerlo en tiempo real.

Obviando el hecho de que, en el caso de Pérez, se puede retrasar el inicio de la Q3 unos minutos para determinar si los pilotos que tomarán parte en ella realmente deben hacerlo. ¿Dónde está la sala virtual de comisarios que asiste a dirección de carrera y los comisarios deportivos presentes en el circuito?

No sólo eso, es que estamos hablando de una federación que en la Fórmula 1 aplica sanciones de varios cientos o miles de euros a los pilotos y equipos por razones tan variadas como exceder los límites de velocidad en el pitlane, ausentarse del himno previo al inicio de la carrera o expresar su malestar en reuniones privadas.

En 2018, el monto económico de las sanciones deportivas impuestas por la FIA durante el campeonato de Fórmula 1 fue de 288.500 euros y la inscripción de los diez equipos al campeonato de F1 le reporta a la FIA una media de 16 millones de euros anuales, pues estos pagan en función de los puntos conseguidos. ¿No tienes suficiente gente para arbitrar la Fórmula 1? Contrata más personal, incorpora más medios técnicos. Lo que haga falta, ¡que te lo llevas bien calentito!

¿Es esta la FIA que se merece el campeonato más sofisticado y prestigioso del planeta? Rotundamente, no. No es de extrañar que Liberty Media quiera librarse de ella. Tampoco lo es que los pilotos estén desesperados. Y muchos de nosotros, también.

Por Admins

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