Ocho candidatos compiten al final por la sucesión de Boris Johnson y entre ellos despuntan ya dos claros favoritos: el ex secretario del Tesoro,Rishi Sunak, y la secretaria de Exteriores,Liz Truss, se desmarcaron sobre el pelotón en la línea de salida. En las filas del Gobierno se ha producido ya una división irreconciliable en apoyo a los dos grandes aspirantes, que este miércoles se enfrentan a la primera prueba de fuego.

En segundo plano, tras lograr el apoyo de al menos 20 diputados a sus candidaturas, quedaron Suella Braverman, Jeremy Hunt, Penny Mordaunt, Tom Tungendhat y Nadhim Zahawi. La baja más notoria en la recta final fue la del ex secretario de Salud Sajid Javid, el primero en presentar su dimisión la semana pasada y en provocar el «efecto dominó» que causó la caída del líder conservador.

El líder del Partido Laborista, Keir Starmer, ha irrumpido a su manera en el cónclave de los ‘tories’ con la presentación en el Parlamento de una moción de censura para forzar la salida inmediata Boris Johnson de Downing Street. La moción se enfrentará el miércoles a la previsible oposición en bloque de la mayoría conservadora. Starmer aspira en última instancia a la disolución del Parlamento y a la convocatoria de elecciones anticipadas, pero su maniobra puede quedar al final como un simple ‘pataleta’ simbólica en los prolegómenos de la carrera de los ‘tories’.

Los ocho aspirantes dieron finalmente el corte el martes por la tarde tras contar con el respaldo de al menos una veintena de diputados. Se espera que las votaciones de esta semana sirvan para reducir la lista de candidatos la mitad, y así hasta llegar a los dos finalistas ante del 21 de julio. A partir de ahí, la decisión queda entre los 200.000 militantes ‘tories’ que emitirán su voto a finales de agosto. El nuevo ‘premier’ será proclamado el 5 de septiembre y ese día se producirá el relevo en Downing Street.

En el pistoletazo de salida, los reflectores volvieron a apuntar a Rishi Sunak, con varios cuerpos de ventaja sobre el resto en cuanto organización (su maquinaria está engrasada desde diciembre) y en cuanto a poder de convocatoria. Pese al estigma de «traidor» que le colgaron en círculos conservadores desde su dimisión, y la guerra sucia contra él instigada desde el entorno de Boris Johnson, Sunak sorprendió a propios y extraños con la presencia en su campaña de dos ministros ‘johnsonianos’ hasta el final.

Entre ellos, Dominic Raab, secretario de Justicia y número dos ‘de facto’ del propio Johnson, que ejerció con padrino del ex secretario del Tesoro: «Mientras otros hablan y hablan, Rishi ha posibilitado este mes el mayor recorte de impuestos para la gente trabajadora en una década. Y lo ha hecho porque es un verdadero conservador. imbuido por los principios del emprendimiento, el trabajo duro y la familia. Los valores de Rishi son nuestros valores».

El segundo ministro en corear el eslogan «Ready for Rishi» («Listos para Rishi») fue el titular de Transportes Grant Shaaps, que retiró simultáneamente su propia candidatura. El ex presidente del Partido Conservador Oliver Dowden, que se adelantó unos días a la ola de dimisiones, también se dejó caer por el acto de apoyo a Sunak, al igual que el ex jefe del grupo parlamentario ‘tory’ Mark Harper.

«UNA CONVERSACIÓN DE ADULTOS»

El propio Sunak, que en su vídeo de presentación previno a los votantes conservadores contra los «cuentos de hadas» de otros candidatos, reiteró que es el momento de «una conversación de adultos» con los británicos sobre los retos de la economía. El ex secretario del Tesoro reiteró que su principal objetivo, si llega a primer ministro, será atajar la inflación y contener el gasto público, «y después podremos hablar de bajar los impuestos».

Las pancartas de «Restaurar la confianza» y «Reunir el país» abundaron en un acto en el que era inevitable mencionar al inquilino de Downing Street: «Boris Johnson es una de las personas más notables que he llegado a conocer, y digan lo que digan los comentaristas, tiene un buen corazón».

Sunak negó rotundamente el supuesto papel a la sombra del ex estratega de Johnson, Dominic Cummings: «Él no tiene nada que ver con mi campaña ni tendrá nada que ver con ningún Gobierno que yo pueda liderar». El ex secretario del Tesoro se mostró también abierto a hacer frente a las acusaciones contra su mujer, la multimillonaria Akshata Murthy, por haberse acogido al estatus de «no residente» para evitar el pago de impuestos en el Reino Unido.

Ante la desmedida atención mediática que acapara Sunak desde el lanzamiento de su campaña, horas después de la dimisión de Johnson, Liz Truss intentó recortar distancias con el apoyo de otras dos notables figuras del Gobierno de Boris Johnson: Jacob Rees-Mogg, ministro la para las Oportunidades del Brexit, y Nadine Dorries, secretaria de Cultura, formaron un insólito dúo en defensa de la secretaria de Exteriores, que ha prometido «recorte de impuestos desde el primer día».

Liz Truss saliendo del número 10 de Downing Street.
Liz Truss saliendo del número 10 de Downing Street.DANIEL LEALAFP

«CANDIDATA DE LA CONTINUIDAD»

En un guiño lanzado al ala dura del partido, Rees-Mogg y Dorries, recalcaron que la conversión de Truss a la defensa del Brexit es incuestionable (pese a haber votado en su día por la permanencia). «Estamos ante una euroescéptica apropiada y defensora de los valores conservadores de bajos impuestos», declaró Rees-Mogg, a la hora de respaldar a quien empieza a ser percibida como la «candidata de la continuidad».

La secretaria de Interior Priti Patel decidió finalmente no concurrir como aspirante y dejó la vía libre en el ala dura del partido a la fiscal general Suella Braverman, que ha prometido renunciar al objetivo de «cero emisiones» en el 2050 y ha llegado a decir que hablarles a los niños del cambio climático equivale al «abuso de menores».

Kemi Badenoch, la aspirante más joven junto a Sunak (42 años), ha luchado también por encontrar su sitio en el ala derecha del partido y ha destacado por su papel -como inmigrante de origen nigeriano- en la espinosa cuestión de la «guerra cultural», que puede pasarle sin embargo factura a Peny Mordaunt, la reservista de la Royal Navy y brexitera moderada que aspira a reconciliar las facciones enfrentadas del partido.

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El candidato más a la izquierda en la derecha es sin duda Tom Tugendhat, que fue de los primeros en superar el listón de los 20 diputados de apoyo y que amenaza con dar guerra por el flanco económico y desde una perspectiva más social: «Lo que los británicos necesitan es unidad para hacer frente a la mayor crisis del coste de la vida en décadas«.

Nadhim Zahawi afronta la primera tanda de votaciones con promesas de recortes de impuestos que pueden costarle a las arcas públicas entre 60.000 y 50.000 millones de euros al año. El ex secretario de Exteriores Jeremy Hunt, máximo rival de Boris Johnson hace tres años, ha sudado esta vez lo suyo para lograr el apoyo suficiente en la primera criba.

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