
El presidente del partido Alberto Núñez Feijóo, el presidente del PP en Cataluña, Alejandro Fernández, y el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, durante un acto con afiliados del Partido Popular de Cataluña en septiembre.David Oller
Cataluña se ha convertido en una de las grandes apuestas electorales de Alberto Núñez Feijóo. El líder del Partido Popular celebrará este domingo un acto en Barcelona, el primero de la precampaña oficial en una comunidad donde los populares creen que aún tienen margen para seguir avanzando tras el incremento de votantes de los últimos años: «Hay capacidad para crecer», sostienen en Génova, convencidos de que ampliar su representación en Cataluña será determinante para apuntalar una futura mayoría de gobierno y lograr los escaños que le faltaron en 2023 para alcanzar la Presidencia.
Con todos los pronósticos a su favor, la Moncloa se terminó alejando de Feijóo en 2023 por cuatro escaños. Dos de ellos se escaparon por la mínima en Cataluña: en Girona le faltaron 366 votos para arrebatarle un asiento a Junts y en Lleida se quedó a 3.502 papeletas de quitarle al PSOE el segundo de sus diputados. Aquellos resultados reforzaron la convicción de Génova de que la comunidad catalana ofrecer margen para seguir creciendo y, por eso, el líder popular lleva meses intensificando su presencia en Cataluña con el objetivo de ganar peso electoral. Desde octubre del año pasado, ha celebrado siete actos oficiales: la mayoría en Barcelona, aunque también ha visitado Granollers, Badalona y Terrassa.
En Génova no desvelan el contenido de sus tracking internos, pero admiten que la estrategia electoral distingue entre territorios donde todavía hay «capacidad de crecimiento» y otros en los que el objetivo pasa por «proteger los escaños» logrados en 2023. Cataluña se encuadra en el primer grupo. En un contexto marcado por la política de bloques, Feijóo se vuelca para ampliar una bolsa de votos clave para dirigir el país. En la dirección popular analizan los últimos resultados del barómetro de opinión política del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), que «dice que el PP no bajaría y Vox subiría cuatro». «El PP no gobierna por cuatro escaños», recuerdan, convencidos de que «el bloque de centro derecha podría jugar la diferencia».
Los populares sustentan su confianza no solo en las encuestas, sino también en la evolución de sus resultados en Cataluña durante los últimos años. En las generales de 2023 pasaron de dos a seis diputados y prácticamente duplicaron su porcentaje de voto, mientras que en las autonómicas de 2024 multiplicaron por cinco su representación en el Parlament hasta obtener 15 escaños. El último barómetro del ‘CIS catalán’ refuerza esa percepción al situar al PP como tercera fuerza en Cataluña con 6 o 7 diputados, y apuntar a un crecimiento adicional del bloque de centroderecha gracias al avance de Vox —pasaría de dos a 5 o 6 escaños—. En Génova creen que esa tendencia demuestra que todavía existe recorrido para ampliar su base electoral el próximo 29 de noviembre en una comunidad que consideran estratégica para alcanzar la Moncloa.
Precisamente, el debilitamiento electoral que las encuestas auguran para Junts ha llevado a Feijóo a redoblar sus esfuerzos para atraer a parte de ese electorado decepcionado. En Génova sostienen que muchos votantes de centroderecha catalanista han comprobado que respaldar a la formación de Carles Puigdemont ha terminado sirviendo para sostener a un gobierno de izquierdas. Por ello, el PP trata de presentarse como refugio para los desencantados con Junts, aunque también aspira a captar apoyos procedentes de otras formaciones como el PSC para los escaños que pueden correr peligro en los próximos comicios. El argumento que trasladan es que una reedición de la mayoría que ha sostenido a Pedro Sánchez abriría la puerta a un Ejecutivo con la izquierda al PSOE reforzada. «La alternativa es un Gobierno de Pedro Sánchez con Irene Montero y Ada Colau», espetan fuentes populares, en referencia a las negociaciones para dirigir el Frente Amplio que aglutine a las formaciones a la izquierda del PSOE.
En ese contexto, el entorno de Feijóo considera que «si eres de derechas y eres catalán, la única posibilidad de protegerte de ese gobierno no es votando a Junts, ni PSC ni ERC», arguyen las mismas fuentes, que solo ven como alternativa para dichos electores a la formación popular. Creen que existe espacio para atraer al electorado de centroderecha que rechaza tanto el independentismo como Vox. «No es compatible ser de centroderecha catalanista y querer de ministra de Vivienda a Ada Colau», zanjan.
Eso sí, insisten en marcar distancias con la estrategia que atribuyen a Pedro Sánchez respecto a los partidos independentistas. Como recordó Feijóo en su última visita a Cataluña ante empresarios, no está dispuesto ni a «pedir favores» para llegar a la Moncloa ni a «regalarlos» para mantenerse en ella. Los populares creen que existe un electorado que reclama para Cataluña un papel relevante en las instituciones del Estado, pero que al mismo tiempo no espera del PP concesiones políticas a cambio de apoyo parlamentario. «No esperan que les regalemos el oído ni sumisión a cambio de votos», resumen fuentes de la dirección popular, en una crítica velada a los acuerdos alcanzados por el Gobierno con las formaciones independentistas.
Alejado de cualquier conformismo, Feijóo aspira a seguir ampliando su representación en una comunidad clave desde el punto de vista electoral. Cataluña reparte 48 diputados en el Congreso, solo por detrás de Andalucía, que elige 61. El objetivo de los populares pasa por convertir en escaños los miles de votos que les faltaron en 2023 para imponerse en Lleida y Girona y, además, ganar un diputado más por Barcelona. «Tendríamos más de medio camino hecho», resumen en Génova, convencidos de que esos tres escaños supondrían recuperar buena parte de los cuatro que impidieron a Feijóo sacar adelante su investidura tras las últimas generales.
Los populares no parten de cero. Su mejor resultado en Cataluña llegó en las generales de 2000, cuando obtuvieron doce diputados: 8 en Barcelona, dos en Tarragona y uno en Girona y Lleida. La Ciudad Condal sigue siendo la gran plaza del PP en la comunidad y donde concentra la mayor parte de su representación, por lo que conservar e incluso ampliar esos escaños será determinante el 29-N. Girona, por el contrario, ha sido históricamente una de las provincias más difíciles para los populares, aunque los resultados de 2023 demostraron que volver a lograr representación es posible. En Lleida han alternado legislaturas con y sin diputado; mientras que en Tarragona aspiran a consolidar el escaño recuperado en las últimas generales. Con ese mapa en mente, Feijóo afronta el segundo fin de semana de precampaña en Cataluña convencido de que aún existe margen para crecer. Y, según trasladan desde Génova, la visita de este domingo no será la última: el líder popular regresará a la comunidad a lo largo de la campaña electoral.